Abrí los ojos entre sábanas blancas, bañadas por un tono anaranjado, y noté tus manos en mi vientre, nuestras piernas entrelazadas, mi cabeza en tu pecho; sentí como las lágrimas acudían a mis ojos. Gotas de felicidad: esas son las más saladas de todas. Por la ventana se colaban rayitos de sol y me pareció que toda la tristeza del mundo se estaba evaporando, dejando al fondo del mundo la alegría. Pero sólo me lo parecía.
Alea iacta est
miércoles, 23 de julio de 2014
sábado, 19 de julio de 2014
2014
A principio de año escribí una lista de propósitos, específicamente, 13. Algunos ya los he cumplido, otros intentaré cumplirlos en los próximos 5 meses y otros a lo largo de mi vida. Pero al final, la hoja estará tachada entera, porque de eso de trata la vida. De cumplir propósitos.
Tengo 15 años, muchos errores y ningún arrepentimiento. Estoy de orgullosa de eso porque la he cagado mucho, con muchas cosas y con muchas personas pero con el tiempo todo acaba por pasar, y te termina llevando a lugares que nunca habrías imaginado y al final das gracias a esas equivocaciones, porque lo son todo. Son lecciones y son conductoras de tu vida y ojalá el destino final sea un sitio muy bonito. También lo son las personas que conocemos, las que nos cambian y las que sabemos que no podríamos dejar de quererlas ni en mil años. Estuve enamorada de alguien, y ahora lo estoy de otro, pero ese alguien era tan necesario para mí... Y ahora es un gran amigo y un gran pilar. Aunque duela, no debemos olvidar a quiénes quisimos. La felicidad es la pregunta y la amistad es la respuesta. Joder. Yo baso mi vida en el amor, porque son 437 días queriéndole y espero que sean muchos más, pero a pesar de eso, las dos veces que sé que puedo afirmar que fui (y soy) feliz es gracias a la amistad. Y sé que eso a lo que llamo felicidad no será permanente, porque ya me hundí antes y tocar fondo es una gran mierda, pero hacerlo por segunda vez después de haber volado es mortal, es una depresión en bucle... Pero espero no olvidar que existe la luz, que la he visto, que la he tocado y que siempre podré volver a alcanzarla, que el tiempo pone a cada quien en su lugar.
Ojalá sepa convertir lo malo en bueno, y ver siempre el lado positivo. Ojalá siempre me rodeen risas y ojalá crezca hasta convertirme en algo admirable, para los otros y, sobre todo, para mí. Ojalá no olvide que todo son privilegios y que, dentro de muchas cosas, soy afortunada.
lunes, 3 de marzo de 2014
A veces, en sueños, cruzo el túnel con la vieja furgoneta y me siento infinito. A veces, en la realidad, cruzo la estación a pie y me siento jodidamente insignificante. La estación siempre está vacía, incluso cuando hay gente. Sus cuerpos están tan llenos de mierda, sus almas tan sucias y sus mentes tan vacías, que es como si no existiesen. A decir verdad, yo también tengo el cuerpo lleno de basura, el alma sucia y la mente vacía. Al menos desde que te fuiste.
Yo antes creía en el mundo. Creía en ti. No era feliz, cierto, pero anhelaba serlo. ¿Y ahora? Ahora todo es soledad. Y es que ni siquiera el alcohol puede reemplazarte, aunque sea temporalmente.
La soledad no es lo mismo habiéndote conocido. Antes era no estar con nadie. Ahora es no estar contigo. Y no sé. Por mucho que me acostumbre, sigue doliendo. Y eso es malo, porque significa que sigo existiendo.
Yo antes creía en el mundo. Creía en ti. No era feliz, cierto, pero anhelaba serlo. ¿Y ahora? Ahora todo es soledad. Y es que ni siquiera el alcohol puede reemplazarte, aunque sea temporalmente.
La soledad no es lo mismo habiéndote conocido. Antes era no estar con nadie. Ahora es no estar contigo. Y no sé. Por mucho que me acostumbre, sigue doliendo. Y eso es malo, porque significa que sigo existiendo.
jueves, 2 de enero de 2014
Me gusta el frío de Madrid.
Me pierdo por las calles de Madrid con mi vieja sudadera pero desnuda. Desnuda de todo tipo de corazas, dejando al descubierto cuán débil soy. Los labios cortados por aquellas palabras que nunca dije. Los ojos vacíos por tu ausencia. Sé que volverás. Pero también sé que volverás a irte. Y cuando lo hagas, será para siempre. Y entonces, las lágrimas se amontarán alrededor de mi roto corazón y el frío de vivir sin ti las congelará. Y se quedarán ahí, para siempre. Y nadie podrá derretirlas.
lunes, 9 de diciembre de 2013
En la lejanía de la música
A veces,
cuando la locura se apodera de ti,
me quieres.
A veces,
en la distancia de la soledad,
me extrañas.
A veces,
como la luna al cielo,
me deseas.
Pero sólo a veces.
A veces,
cuando la serenidad se apodera de mí,
te quiero.
A veces,
en la lejanía de la música,
te extraño.
A veces,
como el agua al mar,
te deseo.
Y a veces...
también.
***
sábado, 2 de noviembre de 2013
Yo era la chica de la ventana.
Queridísimo _____,
Te quise,
La chica de la ventana (1939 - 2009)
Me asomaba a la ventana sabiendo que tú estarías sentado en el suelo acariciando a Harry. Harry era mi gato pero tú no lo sabías. Ni siquiera sabías que yo vivía allí. Ignorabas mi nombre, desconocías mi existencia. Pero yo existía. Aunque doliese, existía.
'If this love only exists in my dreams don't wake me up'. Esto es lo que escribí en la pared el que día que te vi por primera vez. Simplemente cogí un rotulador negro y la pared blanca dejó de ser tan blanca. Aún recuerdo los gritos de mi madre al verlo pero te aseguro que, después de tantos años, la pared sigue intacta. Igual de intacta que mi corazón cuando dejó de latir.
Querías a Harry. Cada vez que él salía a la calle a recibirte tú sonreías igual que el primer día. Parecías un niño pequeño con un juguete nuevo. Nunca volví a ver a nadie que acariciase un gato como lo hacías tú con Harry. Te daba igual que la lluvia te empapase con tal de pasar unos minutos con él. Y a mí me daba igual lo puta que fuese la vida con tal de poder verte.
Te quise,
La chica de la ventana (1939 - 2009)
jueves, 31 de octubre de 2013
Dos piezas que encajaban a la perfección.
Paseaba por su habitación, con los pies fríos tocando el suelo, temblando. Abrió el armario y cogió una chaqueta para ponérsela por encima del pijama. Se miró al espejo: pelo revuelto, orejeras surcando su rostro, pecas sin sentido y sobretodo, ninguna sonrisa. Suspiró, lo mejor sería que bajase a desayunar.
El café aún estaba caliente y desprendía vapor. Agarró la blanca taza con ambas manos para entrar en calor y contempló el líquido marrón. No tenía un tono definido, simplemente era un marrón compuesto por muchos marrones. Como sus ojos. Sus malditos ojos marrones, capaces de matarla con una sola mirada. Capaces de darle la vida. Estaban tan llenos de enigmas, de preguntas sin respuesta, de heridas no cerradas... Ella podía darle lo que necesitaba. Él podía darle lo que necesitaba. Eran dos piezas que encajaban a la perfección.
Pero que pertenecían a diferentes puzles.
Y eso la mataba por dentro.
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